

La década 2000-2010 dejó alguna que otra perla en el género musical, aunque la cantidad y la calidad media fueron pobres (la versión de El fantasma de la ópera, musical donde los haya, fue todo un fracaso, y bodrios tipo Sweeney Todd, Dream Girls o el inenarrable High School Musical tampoco le hacen ningún favor al género). Total, que apenas media decena de títulos destacan en este apartado.
El primero de nuestros candidatos es Moulin Rouge!, de Baz Luhrman. Todo un exitazo allá por 2001 (nominado a 8 Oscars incluyendo mejor película, algo que no sucedía desde hacía 22 años), se ha convertido en un clásico gracias a una cuidada selección de música moderna y al gran trabajo de Nicole Kidman y Ewan MacGregor (que, con perdón, deja en pañales al mismísimo Elton John con su versión de “Your song”).
El segundo candidato es Chicago, musical que Rob Marshall llevó con acierto a la gran pantalla en 2002 y que contaba con dos magníficas René Zellwegger y Catherine Zeta-Jones (no tanto Richard Gere, algo perdido entre tanto talento). Más sólida que Moulin Rouge!, aunque con menor frescura, esta sí se llevó el gato al agua con el Oscar a la mejor película y fue toda una sensación (para los curiosos, diremos que Angelina Jolie, Madonna y Britney Spears intentaron, sin éxito, colarse en el reparto).
Nuestro último candidato viene, cómo no, de la mano de la inmortal Meryl Streep y Mamma Mía! (2008), que aunque fue recibida con frialdad por la crítica resultó todo un éxito de taquilla, llegando a ser la más vista de la historia en países como Inglaterra. Puede parecer esperpéntico meter a la Streep, Pierce Brosnan y Colin Firth en semejante berenjenal músico-festivo, pero el hecho es que la película funcionó muy bien y ya se está preparando una secuela. Por algo será.




